Casi el 60% de la población vio caer sus ingresos durante la cuarentena, según la UCA

La disminución de la actividad económica como consecuencia de la pandemia por coronavirus y la cuarentena generó un marcado descenso de los ingresos de la población. Casi el 60% de los hogares experimentó una reducción.

El dato surge una encuesta del Observatorio de la Deuda Social (OBDS) de la UCA (Universidad Católica Argentina) en Capital y GBA que señala que casi 1 de cada 5 del total sufrió reducciones de más del 50%.

Así, en la Región Metropolitana el 38,8% de los hogares declararon que los ingresos familiares durante la cuarentena se redujeron a la mitad, mientras que para un 18,8% la reducción habría sido mayor al 50%. El 37,1% de los hogares manifestó que los ingresos no variaron, a la vez que un 5,1% declaró haber incrementado los ingresos familiares en el contexto de cuarentena.

Entre los que mantuvieron sus ingresos se destacan las clases medias profesionales, técnicos obreros y empleados calificados de sectores que continuaron en actividad, a través incluso del teletrabajo. Y entre los que mejoraron sus ingresos hay una porción de hogares de desocupados o subempleados pobres, trabajadores marginales, beneficiarios de programas sociales que lograron compensaciones sociales.

El impacto del freno a la economía, además, no fue igual para todos. “En el Conurbano Bonaerense, en los hogares pobres en 2019 o sin empleo registrado ni afiliación a la seguridad social y en aquellos con presencia de niños/as se incrementaron en mayor medida la proporción de hogares que habrían sufrido las reducciones más significativas en sus ingresos”, detalló el informe.

La UCA aduce problemas metodológicos para estimar números de pobreza. Esto es porque ante la interrupción en la medición y disponibilidad de precios de bienes y servicios que no se transan durante la cuarentena, la medición de pobreza por ingresos se vuelve difícil.

La Encuesta también arroja un aumento de la inseguridad alimentaria severa, que mide las situaciones de privación más extrema (reducción de la dieta y experiencias de hambre en el hogar) que, entre 2019 y cuarentena 2020, pasó del 5,8% al 8,6% de los hogares del AMBA y entre los hogares que en 2019 eran pobres aumentó del 11% al 19%.

Este incremento en la inseguridad alimentaria total es principalmente por el deterioro de la situación de los hogares que no eran pobres en 2019. Esto se explica por el retroceso en la situación económica de clases medias bajas y sectores obreros-empleados no pobres o pobres que al momento de la crisis no disponían de programas de protección social, o que si los tenían, no fueron suficientes para amortiguar la parálisis económica.

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