Conurbano inseguro: hubo ocho crímenes en treinta días

La inseguridad no cede en el conurbano bonaerense. Y la lista de víctimas fatales sigue aumentando. En lo que va de enero fueron asesinadas ocho  personas en ocasión de robo, el doble que el mes pasado y el cuádruple en comparación con el mismo período de 2020.  

Este viernes mataron a Joel Quinteros, un joven de 25 años que estaba esperando una combi para ir a trabajar. Le pegaron dos tiros en la esquina de Mariotte y Alfonsina Storni, en la localidad de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas. 

Joel, que estaba en pareja y tenía un hijo de 5 años, falleció prácticamente en el acto. La principal sospecha de los investigadores es que lo atacaron para robarle el teléfono celular.  

El crimen de Joel se suma a otros seis registrados en lo que va del mes, cinco de ellos en la segunda quincena de enero. A Rodrigo Ruiz, de 31 años, lo asesinaron este martes en la localidad de González Catán, partido de La Matanza. Lo ejecutaron de un disparo delante de su esposa, cuando iba a trabajar. Y por casi nada: un teléfono celular, dos mochilas y una billetera.

El crimen ocurrió en la esquina de Fournier y Riglos. Rodrigo se dirigía a la Ruta 3 para tomarse el colectivo. Apenas había caminado tres cuadras cuando fue interceptado por dos delincuentes armados con intenciones de robo. Eran las 6 de la mañana. 

Rodrigo no resistió. Tampoco su esposa Estela Maris Fernández (44). Pero igual le dispararon. Los ladrones ya tenían en su poder lo que buscaban, algo de dinero y un teléfono celular, entre otras cosas, pero cuando se estaban alejando uno de ellos efectuó un disparo. La bala impactó en el abdomen de Rodrigo, que enseguida quedó tendido en el piso, retorciéndose de dolor. 

Los vecinos escucharon los gritos de auxilio y se acercaron a ayudar. Los autores ya habían desaparecido de la zona. Según fuentes policiales, la víctima ingresó en la Unidad de Pronta Atención (UPA) N° 24 de la Ruta 3, a la altura del kilómetro 29. Llegó acompañado de su mujer. Ya había perdido mucha sangre. 

Los médicos de la salita precisaron que presentaba una herida de bala en la región abdominal izquierda y que se encontraba “estable”. Lo derivaron al Hospital Simplemente Evita, donde se descompensó y falleció. Estela Maris, esposa de la víctima, declaró después que los agresores eran jóvenes, pero no pudo aportar demasiados datos. La principal sospecha es que serían del mismo barrio, pero hasta el momento no pudieron identificarlos. 

Más casos. Nicolás Romero Marino (28), oficial de la Policía de la Buenos Aires, fue asesinado el 7 de enero al intentar evitar un robo en Laferrere. Fue la primera víctima de la inseguridad del año en el Conurbano, pero desgraciadamente no la única.  

El 16 del mismo mes hubo otros dos crímenes: Hugo Ayala (47) fue asesinado en Florencio Varela y Jonathan Leguizamón (24) en José C. Paz. El viernes 15 Jorge Benítez Vergara (52), dueño de un Lubricentro de González Catán, fue asesinado a balazos en el interior de su local de la Ruta 3, a la altura del kilómetro 15.   

El sábado 23 de enero, Alan Bravo (20) recibió un disparo cuando dos delincuentes intentaron robarle su auto un Peugeot RCZ, en las calles Pedro Goyena y Las Heras, en la localidad de Lomas del Mirador.  Bravo fue herido en el tórax y falleció poco después.

Dos días antes, en el partido de Moreno, Robert Ferreyra Aquino (25) recibió un balazo por resistir un robo en la esquina de Boedo y San Ramón, cuando se dirigía a la parada de colectivos para ir a trabajar a una obra en construcción. La víctima forcejeó con el delincuente y a cambio recibió un disparo que le provocó la muerte pocas horas después.

Según un relevamiento de PERFIL sobre los casos difundidos por los medios de comunicación, en diciembre del año pasado se registraron cuatro asesinatos por la inseguridad en el GBA: dos en La Matanza (Benjamín Iñigo, asesinado en González Catán, y Carlos Andino, en Laferrere), uno en San Martín (Adrián Emanuel Mansilla) y el cuarto en Lomas de Zamora (Julio Chambi). 

Si se toma en cuenta los números de noviembre de 2020, la diferencia es mucho más alta. Es que en este mes hubo dos asesinatos por robo, uno de ellos en Avellaneda (Daniel Zamoljilny), y otro en Pilar (Mariano Yucra), en el norte del conurbano. 

El aumento de casos también se refleja cuando se comparan los asesinatos registrados en los meses de enero de 2019 y 2020. El año pasado, por ejemplo, hubo sólo dos crímenes: el de Mario Chávez Torres, asesinado en Isidro Casanova y el de Alejo Ipuche, en el partido de Merlo. En 2019 el número fue más alto: se relevaron cuatro homicidios; dos de ellos el 1° de enero (Héctor Montefusco, en Vicente López; y Matías Villavicencio, en González Catán) y el resto el 8 de enero (Marcelo Acuña, ocurrido también en Vicente López) y el 24 (Débora Andrea Banegas, en Moreno).

En lo que va de enero de 2021, la cifra de víctimas llegó a su pico en comparación con los dos  meses anteriores, con ocho asesinatos.  Los datos revelan una preocupan realidad en el Conurbano, especialmente en la zona oeste donde se concentra la mayor cantidad de episodios violentos y el delito gana por goleada.

“El dolor más grande del mundo

La mamá de Joel Quinteros, el joven de 25 años que fue asesinado este jueves cuando esperaba una combi para ir a trabajar a una fábrica de neumáticos, en la localidad bonaerense de Pablo Nogués, exigió que se haga justicia y dijo sentir “el dolor más grande del mundo” por la muerte de su hijo.

“Tengo el dolor más grande del mundo. Me sacaron a mi hijo. Solo quiero justicia”, aseguró Gladys, la madre de Joel Quinteros, en medio de un profundo dolor.

“Lo mataron por un teléfono celular. Quiero que lo encuentren y vaya preso”, agregó la mujer en declaraciones al canal Todo Noticias, mientras se hallaba rodeada de otros familiares, vecinos y amigos que se acercaron al lugar donde ocurrió el crimen para exigir justicia.

Por su parte, uno de los vecinos que concurrió al lugar del hecho, aseguró a la prensa que la víctima “era una excelente persona” y reclamó mejores medidas de seguridad en el barrio porque “no hay móviles para prevención en las calles”.

Los investigadores, en tanto, procuraban encontrar alguna cámara de seguridad que haya captado el momento del ataque para constatar si, efectivamente, Quinteros se resistió a que le sustrajeran sus efectos personales.

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