En octubre, la canasta de pobreza subió 5,7% y la de indigencia 6,6%

La diferencia con la inflación general obedeció al mayor peso relativo de los aumentos en alimentos, mientras las tarifas de servicios se mantienen congeladas.

Una familia de cuatro integrantes, sin incluir gastos de vivienda, necesitó en octubre $49.912 para no ser pobre y $20.712 para no caer en la indigencia, con aumentos del 5,7% y 6,6%, respectivamente, de acuerdo con el informe dado a conocer este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Los incrementos son los más altos de los últimos doces meses y en ambos casos superan con creces a la inflación general de octubre del 3,8%, debido a la mayor incidencia de los incrementos en los precios de los alimentos, en una economía que hace más de un año se desarrolla con las tarifas de servicios públicos congeladas.

En consecuencia, los gastos de los sectores pobres e indigentes –en cuyos consumos los alimentos ocupan una proporción mayor que en los sectores medios- aumentaron más que la inflación general en los últimos meses.

Al respecto, el INDEC informó que la inflación general de los últimos doce meses fue del 37,2%, pero la Canasta Básica Total, que mide el límite de la pobreza, tuvo una suba del 40% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el tope de la indigencia, registró un alza del 45,8%.

Cabe aclarar que en la medición de las canastas de pobreza e indigencia, el INDEC no computa gastos de alquiler de vivienda, que si se tomaran en cuenta elevarían los gastos en forma considerable, si se tiene cuenta que el alquiler de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en el orden de los $20.000.

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