Por la reducción de salarios, más familias caerían por debajo de la línea de pobreza

La mitad de los trabajadores registrados del sector privado –unos 3 millones de empleados asalariados- gana de bolsillo menos de $ 45.000. En consecuencia, los que son Jefes del Hogar y queden suspendidos con una reducción del 25% de sus sueldos durante al menos 60 días, perforarán la línea de pobreza valuada a marzo por el INDEC en $ 41.994 para una familia tipo (matrimonio y 2 hijos), sin considerar el alquiler en el caso de los que no son propietarios.

También ingresarían en la pobreza, el Jefe de Hogar con un hijo. En ese caso, con el cónyuge y según la edad del hijo, la canasta de pobreza puede rondar entre los 35.000 y 39.000 pesos, también sin alquiler.

Por los acuerdos alcanzados, las suspensiones con reducción de los salarios podrían comprender ya a más de un millón de trabajadores, entre metalúrgicos, empleados de comercio, petroleros, textiles y otros gremios que se estarían por sumar, como hotelería y gastronómicos.

En los últimos años, los valores de la canasta básica de alimentos, que determina la indigencia, y la canasta total, que mide la pobreza, y la inflación promedio fueron aumentando por encima de los aumentos salariales. En consecuencia, la distancia entre el salario y la línea de pobreza se fue achicando. Y por esa razón tener trabajo, no ya informal sino formal, no evitó caer en la pobreza. Ahora, con la reducción salarial, más familias de trabajadores formales se sumarían al contingente de nuevos pobres.

Según los datos oficiales, en términos reales, descontando la inflación, los salarios tuvieron en los últimos 4 años un retroceso promedio del 15%. Si a los valores salariales deprimidos, se agrega una reducción del 25%, representa una caída de casi un 40% en el ingreso del trabajador.

Si este es el panorama salarial de los asalariados registrados, entre los no registrados se estima que la reducción salarial es mayor. Y si se suma a los cuentapropistas que, por la cuarentena, se quedaron casi sin ingresos por la imposibilidad de trabajar, en el Gobierno existe una fuerte preocupación por los niveles de pobreza que se podría alcanzar en este segundo trimestre del año, a pesar de las ayudas extraordinarias que se otorgaron a jubilados, AUH y sectores vulnerables.

Sucede que, en el cuarto trimestre de 2019, la pobreza fue 37,9% de la población urbana. Así, la pandemia y la cuarentena encontraron a la Argentina con casi 16 millones de pobres, un piso elevadísimo que ahora subiría varios escalones.

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